En estas fechas no es extraño andar por las calles y oír en los bares a gente cantando, con mayor o menor acierto y afinación, villancicos, gangnam styles y otras melodías adecuadas a la práctica festiva y etílica.
Pero esto no es una novedad, desde siempre música, jolgorio, comida y bebida han ido de la mano y han generado un repertorio propio del que aquí daremos buena cuenta.
La primera muestra es una estupenda canción de taberna de Henry Purcell titulada "I gave her cakes and I gave her ale".
El eructo final es una joya de la discografía.
Que el mundo está conectado, eso lo sabemos todos, y era de esperar que el famoso Gangnam Style llegara a la música clásica ya que se ha extendido como la peste.
Para los que estén por casa, tengan tiempo y quieran disfrutar de una buena versión del Oratorio de Navidad completo de Johann Sebastian Bach, he aquí una buenísima versión dirigida por Gardiner:
Hace unos días su autor nos contaba que una canción titulada "el fin del mundo", popularizada como "Gloomy Sunday" e interpretada entre otros por Billie Holiday, tiene una especie de leyenda en cuanto al suicidio.
Es sólo una muestra más de los muchos estudios científicos que acreditan los beneficios de estudiar música.
Cito textualmente: "Como comenta Mónica López Quintana, psicóloga y directora del centro DePsi en Vitoria, “cada día hay más evidencias de que los seres humanos, en su fase intrauterina y tras el nacimiento, son sensibles a la música, la cual favorece el desarrollo neurológico”. También se pueden aplicar sus beneficios cuando son más mayores. Investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) escogieron a varios niños de 6 años y, aleatoriamente, se les impartió clases de piano y voz. Otros no recibieron ninguna formación. El estudio concluyó que aprender a tocar un instrumento puede aumentar las habilidades para las matemáticas y el cociente intelectual en general."
Quizá su nombre no es muy mediático, pero si revisamos la música que compuso, le conocíamos todos, de sobra.
Escribió música para cine, para televisión, para revistas, para dibujos animados, tocó la trompeta en salas de París, fue un músico polifacético sin duda alguna.
Todos le conocemos por la sintonía de la familia telerín, por la banda sonora de la serie de dibujos animados "Don Quijote de la Mancha" o por la cabecera de "movierecord".
Nos conocimos por casualidad en una biblioteca madrileña hace tres años cuando yo metía en mi mochila un dvd de Sergiu Celibidache. Él me dijo, "chaval, ¡¡ese era un musicazo!! ¡yo le conocí! y comenzamos a hablar de música.
Me dijo que de joven tocó la trompeta, al igual que yo. Me contó que vivió en París, que hacía música que ligera, que conoció a un montón de artistas, que ahora estaba empezando a estudiar la flauta travesera. Recordó cómo fueron sus inicios en Madrid y cómo siendo un chaval recién venido de Zaragoza tocaba en bandas de música para ganarse la vida.
También cómo empezó a componer canciones, música para revistas y artistas famosos y me quedarían cortas estas líneas para expresar con cuánta pasión me contaba todo aquello.
Finalmente me dijo que había compuesto la música de Don Quijote de la Mancha, que precisamente yo había vuelto a ver ese verano. Cuando le canté algunos de los temas instrumentales saltó como un jovenzuelo contentísimo y entusiasmado. Así, me prometíó que la semana siguiente me daría un paquete de discos con algunas de sus obras, y la grabación completa de la serie de dibujos animados de don quijote. Aún los conservo con mucho cariño firmados de su puño y letra.
Esta semana me he enterado de su muerte a través de las noticias. Solo nos vimos un par de veces e intercambiamos algunos correos electrónicos, sin embargo guardo un buen recuerdo de su persona. Sirvan estas líneas de despedida con todo mi cariño a un gran artista, Antonio Areta Andino.
Ayer se cumplieron 25 años de la muerte de una de las mejores intérpretes del violoncello del siglo XX, Jacqueline du Pre. Su carrera fue malograda cuando sólo contaba con 28 años de edad debido a una esclerosis múltiple que mermaba sus capacidades interpretativas, y que finalmente acabó con ella cuando contaba con 42 años. Famosa y sonada fue su relación artística y sentimental con el pianista y director de orquesta Daniel Barenboim, con quien se casó por el rito judío En este vídeo la podemos ver interpretando el intermedio de Goyescas, de Enrique Granados.
El título de esta entrada no es original mío, sino de María Jesús Camino, profesora de música y referencia por sus estupendos blogs educativos. http://www.mariajesusmusica.com/
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